“NUESTRO DESAFÍO POST BICENTENARIO”

Primero quiero saludar a toda la Provincia de Ñuble y desearles lo mejor. También a los amigos de Tejemedios, a quienes autoricé encantado para publicar mis comentarios, y así contribuir en algo con mis ideas y pensamientos.

Al  cumplir 200 años de vida independiente, Chile tiene por delante una gran tarea pendiente. Aquella que nos acompaña desde que surgimos como nación: dejar atrás la pobreza y sumarnos a aquel puñado de países - de acuerdo a las más acreditadas mediciones no más de 30 de un total aproximadamente de 200 - que alcanzaron el desarrollo.

Como todo el mundo sabe el desarrollo (al menos como lo conocemos hoy) es un fenómeno relativamente reciente. Es posterior a la revolución industrial. Ese punto de inflexión separa las grandes diferencias de progreso material  entre los países. Los historiadores económicos en ello están contestes: Por ejemplo, hace mil años, el mundo era en general más pobre…pero también más igualitario. También los cambios en los países han sido gigantescos. Por citar sólo un ejemplo: Hace 50 años Corea era más pobre que Chile. Hoy es un gigante económico. ¿Y qué decir de Argentina? Al final de la Segunda Guerra Mundial todos le aventuraban un  futuro como el de Canadá o Australia. No fue así.

¿Puede Chile alcanzar el desarrollo en un plazo razonablemente corto? La respuesta es categórica: Sí, puede. De hecho si crecemos a una tasa anual superior al 6%, en forma sostenida, durante los próximos diez años, habremos alcanzado a los países que van “a lo cola” del pelotón de los aventajados. En términos de PIB seremos como Grecia cuando estaba bien, y con un poco de suerte, como Portugal. Alguien con mucho entusiasmo y una cierta cuota grande de snobismo, podría incluso decir que “estaremos como Europa”.

El problema es que tal resultado no está garantizado. Habrá que ganárselo todos los días con una combinación, entre otros elementos, de políticas públicas correctas, adecuado ensamble entre el mundo público y el privado, esfuerzo emprendedor sostenido, mejorías radicales en la calidad de la educación, cuidado de la armonía social y mayor respecto a la diversidad.

Pero hay un problema adicional: Chile es hoy uno de los países más desiguales del mundo. De hecho figuramos entre los 20 naciones con la peor distribución del ingreso del planeta ¡Gran paradoja¡ Un dato significativo: Si Chile, manteniendo sus actuales niveles de desigualdad, logra superar el umbral y llegar al desarrollo, no sólo será el primer país de América Latina en hacerlo, sino que lo habrá hecho con un porcentaje cercano al doble de desigualdad del que tenían todos los países  que alcanzaron ese logro. En rigor, una anomalía estadística.

El desafío post bicentenario queda claro: Chile debe alcanzar el desarrollo y derrotar la pobreza. Pero no debe alcanzar cualquier desarrollo. El desarrollo chileno requiere muchos mayores grados de equidad que los actuales, una sustentabilidad ambiental que hoy resulta precaria, mayor respeto por la diversidad y una valoración del mérito y el esfuerzo que hoy, a veces, parece olvidarse en el vértigo del inmediatismo y  la quimera de los resultados buscados a través de golpes de suerte, como si ellos estuvieran esperando  a la vuelta de la esquina.

No hay un solo camino al desarrollo. Cada país debe buscar sus propias rutas, pero todas ellas tienen rasgos comunes: Espíritu de unidad, templanza frente a la adversidad, esfuerzo colectivo, emprendimiento vigoroso y sobre todo respeto a las diferencias propias de una sociedad democrática y plural.

Para Tejemedios
Ministro Andrés Allamand Zavala, Abogado.
Columnista del Diario Austral de Valdivia, Osorno y Tejemedios